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Contaminación

Cómo nos afecta la contaminación acústica y qué podemos hacer para reducirla

Contaminación acústica

El acelerado ritmo de vida diario que la actual sociedad impone hace que estemos acostumbrados a escuchar a nuestro alrededor gran número de situaciones que provocan ruidos como motos, coches, aviones u obras, sobre todo si vivimos en grandes ciudades.

Conocer cómo reducir la contaminación auditiva nos permite poner nuestro propio granito de arena para  cuidar el entorno en el que nos desenvolvemos, haciendo más habitables los lugares.

Qué es la contaminación auditiva

A pesar de que la tendencia es a identificar contaminación sonora con simple ruido, en realidad este tipo de contaminación estaría referido siempre a un ruido molesto manifestado de forma excesiva hasta el punto de llegar a alterar de forma negativa las adecuadas condiciones de vida de una concreta zona a nivel ambiental.

Una de las características que diferencia a la contaminación acústica de otras es el hecho de que no deja residuos físicos, junto a que no se traslade ni se mantenga en el tiempo. Por tanto, se trata de una contaminación localizada y determinada por las actividades humanas que se lleven a cabo en un determinado lugar.

La clave de este tipo contaminación está en el ruido

Si tenemos en cuenta que la Real Academia de la Lengua Española (RAE) define el ruido como “sonido inarticulado, por lo general desagradable” no es raro pensar que en una definición tan amplia tenga cabida cualquier cosa.

De este modo, es conveniente señalar que incluso un mismo tipo de música pueda ser considerado por unos un arte y por otros simple ruido.

Por acotar más, podemos atenernos a la definición dada sobre el ruido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que lo define como cualquier sonido superior a 65 decibelios durante el día y 55 por la noche. Superado este tope, es posible que comiencen los problemas de salud.

Contaminación acústica

Causas de la contaminación sonora

Existen muy diversas fuentes de contaminación por ruido. Eso sí, tal exceso de ruido ha de estar inevitablemente ligado a la actividad humana. Como es lógico, a mayor ruido producido por la actividad en cuestión, mayor va a ser el nivel de contaminación auditiva que se produzca.

Entre los más significativos ejemplos de contaminación sonora se encuentran:

  • Tráfico. No en vano, la circulación de vehículos a motor como coches, motos y aviones constituye la principal fuente de contaminación acústica, representando en torno a un 80% de la misma. Carreteras y núcleos urbanos resultan especialmente afectados por el ruido procedente del tráfico rodado, con independencia de que se trate de vehículos de pasajeros o de transportes de mercancías
  • Actividades industriales. Las distintas actividades industriales son susceptibles de producir considerables niveles de la contaminación que nos ocupa. En tales actividades se pueden incluir desde fábricas manufactureras hasta minas, entre otras actividades relacionadas con la explotación de los recursos naturales
  • Construcción. Las actividades de construcción de viviendas o locales generan también una notable cantidad de ruido derivado del transporte de materiales, del corte y del resto de actividades propias de la actividad
  • Estaciones, puertos o aeropuertos. De entre todos los tipos de tráfico, el más molesto a los efectos sonoros es el aéreo, si bien la actividad próxima a los puertos marítimos conlleva también un elevado nivel de contaminación auditiva
  • Hábitos sociales nocturnos. Este tipo de contaminación suele localizarse en los núcleos urbanos, relacionándose principalmente con el ocio nocturno, momento en que la contaminación por ruido resulta más perjudicial y molesta, coincidiendo con las horas de sueño

Cómo nos afecta la contaminación acústica

La contaminación sonora afecta a personas y animales. Pese a ello, lo cierto es que en la mayoría de ocasiones son las personas y animales domésticos los que se ven más afectados, por ser los que pueblan los núcleos urbanos, sitios donde el ruido afecta especialmente.

Ahora bien, pensemos por un momento en la contaminación auditiva que produce el tráfico aéreo de un aeropuerto, que afectará a la totalidad de la fauna existente en un radio de varios kilómetros a la redonda de las pistas de aterrizaje y despegue.

Cuando la contaminación por ruido se prolonga en el tiempo, afecta a la salud, propiciando el desarrollo de distintas enfermedades, cuadros médicos que siguen en aumento en tanto el problema no se solvente.

Las consecuencias del ruido para la salud de las personas pueden variar de una situación a otra, si bien se resumen en las siguientes:

Efectos psicológicos:

  • Genera ansiedad, en la medida que disminuye el sentido de estabilidad
  • Disminuye la libido y el deseo de interrelacionar con el entorno, dado que solo se desea descansar y desconectar de cualquier manifestación de ruido exterior
  • Pone de manifiesto un estado de cansancio perfectamente perceptible por los demás
  • Puede producir o adelantar la neurosis en aquellas personas que tienen el gen afectado
  • Puede generar episodios de insomnio
  • Propicia la aparición de actitudes de irritabilidad y agresividad

Efectos sobre el sueño:

Los sonidos elevados pueden generar dificultad a la hora de conciliar el sueño. Al mismo tiempo tal circunstancia despierta con facilidad a quienes ya están dormidas. Esto influye en el proceso vital de las personas, para quienes resulta fundamental dormir bien para gozar de  calidad de vida.

Efectos psicopatológicos:

  • Los ruidos superiores a 60 decibelios provocan que el organismo responda con una subida de la presión arterial así como experimentando intensos dolores de cabeza y dilatación frecuente de las pupilas en cualquier ambiente. Además induce el parpadeo acelerado y va alterando la velocidad del pulso y la respiración
  • Los ruidos superiores a 85 decibelios provocan disminución de la segregación gástrica, aparte de la elevación del colesterol y triglicéridos, que se asocian con riesgo de padecimiento de enfermedades cardiovasculares. Incluso se produce un aumento de la glicemia mostrando una predisposición a la diabetes si se estable con frecuencia máxima en este ambiente

Efectos en la memoria:

  • Una exposición constante a los altos sonidos provoca que el rendimiento relativo al mantenimiento de la memoria vaya cambiando, ralentizando el funcionamiento cerebral

Efectos a nivel de conducta:

  • Los sonidos con decibelios muy elevados determinan alteraciones de la conducta que, en el caso de que el sonido persista, se pueden convertir en crónicas con el consiguiente riesgo de aparición de irritabilidad, agresividad o apatía

Déficit de atención:

  • Los altos sonidos percibidos a diario provocan que se disperse la atención, tanto en la realización de tareas cotidianas como en una actividad especial

Causas de la contaminación sonora

Soluciones para reducir el ruido

Entre las posibles soluciones para el ruido podemos citar:

  • El aislamiento acústico de tu hogar. Si no puedes hacer nada por esquivar el ruido extremo procedente del exterior, opta por aislar acústicamente toda tu casa, consiguiendo un descanso pleno. Si no puedes hacerlo en toda la casa, confórmate con aislar tu dormitorio
  • El alejamiento del ruido de las máquinas de tu hogar. Si vives cerca de un lugar donde se desarrollen actividades industriales o de construcción, organiza tu casa para que las máquinas que emiten sonidos elevados te afecten lo menos posible. Otra medida consiste en alejar la cama del aparato de aire acondicionado
  • La desvinculación del círculo de los vecinos ruidosos. Los vecinos molestos que se pasan el día gritando o poniendo música a todo volumen no son la mejor compañía en lo que respecta a reducir la contaminación sonora en tu vida

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Explicación en vídeo sobre la contaminación sonora o acústica

Fuentes y Referencias

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Cómo nos afecta la contaminación acústica y qué podemos hacer para reducirla
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