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Contaminación

Contaminación espacial: el riesgo está ahí fuera

Basura espacial

Por increíble que pueda parecer el espacio exterior puede terminar convirtiéndose en un basurero. Satélites inservibles, restos de cohetes y herramientas constituyen algunas formas de chatarra espacial que suscitan dudas sobre si pueden recolectarse o a quién ponen en peligro.

Las acciones del ser humano han hecho del nuestro un planeta lleno de basura y lo más triste es que desde hace unas décadas ha llegado el turno del espacio. No en vano los desechos pululan por doquier en nuestra órbita terrestre, entre los 800 y los 1.000 kilómetros de altura, un problema que va in crescendo con sus consiguientes efectos perjudiciales.

Qué tipo de basura es la espacial

La basura espacial es aquella que está constituida por toda una serie de elementos tecnológicos junto con sus piezas, que han sido lanzados al espacio con alguna función por el hombre.

Entre estos elementos se encuentran satélites de comunicación o de investigación espacial, otros instrumentos de estaciones espaciales y restos de cohetes. Una vez que  tales elementos quedan sin uso y se acumulan en el espacio, se convierten en chatarra espacial.

Por si esto fuera poco se han detectado por parte de los astronautas, cámaras, platos ¡y hasta cepillos de dientes! perdidos.

El concepto de basura espacial nació el 4 de octubre de 1957, día del lanzamiento del primer satélite artificial, el Sputnik I,  por parte de la antigua URSS.  Desde entonces se cuentan por miles los lanzamientos que han ido ensuciando la órbita terrestre.

Basura espacial

Cuáles pueden ser las consecuencias de  la conocida como “débris”

La denominación “débris” que en español damos también a la basura que estamos describiendo, se traduce como escombro y responde a la forma de llamarla en inglés.

La basura que se acumula en el espacio es perjudicial debido al vertiginoso incremento de su tamaño y cantidad.

El problema llega a tal punto que se ha constatado que 200 lanzamientos de cohetes generan en torno a 100 toneladas de fragmentos que vagan abandonados a su suerte en el espacio.

A pesar del pequeño tamaño de los restos que componen la basura que estamos analizando, las rápidas velocidades a las que se mueven, los convierte en proyectiles muy peligrosos que suponen una amenaza para cualquier futura misión.

Así, las misiones especiales y el funcionamiento de los satélites están sometidos a un riesgo en la medida que el impacto con uno de estos objetos podría, llegado el caso, poner en peligro la vida de los profesionales del espacio. La producción de aún más chatarra espacial tampoco es descartable en un proceso que se denomina Síndrome de Kessler.

De hecho, los tripulantes de la Estación Espacial Internacional ya se vieron amenazados en una ocasión por una posible colisión con uno de estos cuerpos, si bien afortunadamente salieron indemnes de tan arriesgada situación.

A mayor abundamiento, desde el año 1991 han sido al menos tres las colisiones registradas por culpa de este tipo de basura. Dichas colisiones serán objeto de multiplicación al mismo tiempo que se incremente el número de objetos peligrosos en órbita.

La progresión matemática que se calcula por los expertos se cifra en más de 18 choques anuales al año dentro de dos siglos.

Es más, diversos estudios llevados a cabo llegan a la conclusión de que la chatarra especial podría llegar a volver intransitable la órbita terrestre en un plazo de cincuenta años.

Consecuencias de la basura espacial

Soluciones para la chatarra especial

Los expertos reconocen la dificultad que entraña abordar un problema tan complicado como costoso, por lo que se hace necesario que los investigadores ideen nuevos métodos que mitiguen las consecuencias de la  contaminación espacial.

Ante una problemática que no hace sino crecer en los últimos años, se han adoptado las siguientes soluciones:

La NASA se ha “blindado”  poniendo  en marcha preventivamente una docena de estaciones de seguimiento, en tierra y en órbita, así como distintos instrumentos de vigilancia.

La Agencia Espacial Rusa en 2014 propuso un proyecto de construcción de un aparato diseñado para eliminar una parte de la basura espacial, que comenzaría en la órbita geoestacionaria.

Con un costo aproximado de unos 300 millones de dólares, el proyecto se llevaría a cabo entre 2016 y 2025. En concreto consiste en un aparato de 4 toneladas que sacaría de la órbita unos 10 satélites, en el intervalo de 6 meses, en cada uno de sus lanzamientos. Este aparato llevaría los satélites inservibles a una “órbita cementerio” situada a mayor altura que la geoestacionaria.

Otras medidas preventivas que pueden tomarse en aras de la reducción de débris serían:

  • El estudio y la medición de objetos a través de radar y de telescopios ópticos
  • El intento de reducir el número de objetos que se puedan convertir en escombros espaciales
  • El establecimiento de acuerdos internacionales al respecto

Una idea más que los científicos espaciales barajan es la de realizar disparos con rayos láser desde la Tierra con el objetivo de desintegrar la chatarra espacial, si bien esta medida no resulta en absoluto sencilla.

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Vídeo sobre los grandes peligros de la basura espacial

Fuentes y Referencias

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