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Contaminación

Todo lo que te interesa conocer sobre la contaminación biológica

Contaminación biológica

La definición de contaminación biológica resulta un tanto compleja. Para poder darle un enfoque correcto lo mejor es partir de qué son contaminantes biológicos y qué es la contaminación propiamente dicha.

Por un lado, podemos definir a  los contaminantes biológicos como seres vivos con un concreto ciclo de vida que ocasionan enfermedades de tipo infeccioso o parasitario, al penetrar en el organismo humano.

Por otro lado, la contaminación es la introducción en cualquier medio de un contaminante, o lo que es lo mismo, la introducción de una sustancia cualquiera o forma de energía con potencial para provocar, o no,  daños irreversibles en el medio inicial.

Concepto de contaminación biológica

La complejidad anteriormente aludida radica en el hecho de que no es fácil responder a preguntas como: ¿En qué momento un organismo se convierte en contaminante?, ¿A quién contamina? o ¿Quién decide cuándo se debe clasificar como tal?

No en vano, la totalidad de los organismos, incluyendo los humanos, desempeñan un concreto papel en la naturaleza y nuestra forma de actuar influye significativamente en  el desarrollo de otros organismos.

Dentro de los ecosistemas, los organismos formamos parte de un cierto nivel trófico, participando activamente en las tramas y cadenas alimentarias.

En este contexto, no existe organismo despreciable. Por ejemplo, si no fuera por la presencia de desintegradores, en los que bacterias y otros microorganismos cumplen un papel determinante, en pocas horas nos veríamos inundados por desechos,  materia orgánica y basura.

Los seres vivos que viven en un ecosistema deberían constituir un equilibrio prácticamente perfecto. El problema sobreviene por la irrupción de organismos ajenos como somos nosotros mismos, rompiendo el equilibrio de aquellos seres a los que “sacamos” de su nicho, convirtiendo la situación en un auténtico caos.

Por último, dentro del tipo de contaminación que estamos analizando, se considera como contaminantes a todos aquellos seres o productos biológicos capaces de afectar al hombre y su entorno, bien amenazando su salud o su disponibilidad de alimento. A ello habría que unir el efecto contaminante utilizado con fines bélicos, merced a las modernas formas de hacer guerra.

Dicho esto, podríamos concluir que la contaminación biológica es la que se produce por organismos vivos indeseables en un ambiente, como por ejemplo la introducción de virus protozoarios, bacterias o micro hongos, susceptibles de generar distintas enfermedades entre las que destacan la hepatitis, micosis, enteritis, meningoencefalitis, poliomielitis y colitis.

Contaminación biológica

Tipos de contaminación por introducción de organismos vivos perjudiciales en un ambiente

En líneas generales podemos hablar de contaminación biológica en el agua, del aire, en el suelo y de las enfermedades transmitidas por alimentos (ETAs):

Del agua: el líquido elemento contiene materia orgánica y microorganismos que lo convierten en la causa o el vehículo de multitud de enfermedades. Las vías básicas de contaminación del agua son los excrementos humanos o de origen animal, junto con las aguas residuales.

La contaminación fecal incorpora una amplia variedad de organismos patógenos que se relacionan con enfermedades existentes en ese preciso momento en la comunidad de que se trate. Otros, cuya presencia es natural en el ambiente, puede que produzcan enfermedades “oportunistas” en personas con reducidos mecanismos de defensa.

Un cálculo aproximado arroja la escalofriante cifra de 500 millones de personas afectadas en todo el mundo cada año por enfermedades intestinales derivadas de un saneamiento no adecuado de la red de distribución del agua.

Los organismos nocivos más adaptados son hongos, protozoos y algas, mientras que bacterias y hongos cuentan con una capacidad de supervivencia más baja, por lo que su transmisión debe ser más rápida.

Del aire: los contaminantes biológicos del aire están presentes en todos los hogares, lugares de estudio, de  trabajo, etc. Las fuentes la constituyen tanto el aire exterior como las personas que van diseminando virus y bacterias, los animales, las superficies interiores, los reservorios de agua (en los que pueden crecer virus y bacterias) y los deshumidificadores.

Son diversos  los factores que permiten que los agentes biológicos crezcan, liberándose al aire. Una elevada humedad relativa resulta fundamental al ayudar al crecimiento de las poblaciones de ácaros del polvo, desencadenantes de reacciones alérgicas.

En el suelo: la basura doméstica la forman mayoritariamente plásticos, cartones, restos de comida, papel, cenizas, madera y envases de cristal o metal que terminan acumulándose en lugares al aire libre destinados específicamente para ello.

El resultado no es otro que la aparición de multitud de problemas higiénicos y la proliferación de gran cantidad de virus y bacterias causantes de diversas enfermedades y plagas.

Enfermedades transmitidas por alimentos (ETAs): constituyen la explicación que solemos dar cuando sufrimos vómitos o diarreas, entre otros síntomas gastrointestinales. Las causas de tales enfermedades son la ingestión de alimentos o agua contaminados con agentes patógenos.

Son pocas las personas que conocen que los alimentos consumidos a diario pueden causar las enfermedades que se conocen como ETAs, denominadas así porque en ellas el alimento actúa como vehículo en la transmisión de organismos patógenos (nocivos) y sustancias tóxicas.

Más tipos de contaminación que puedes leer. Los tienes todos en https://contaminacion.online/

Vídeo con ejemplos claros de los efectos de la contaminación biológica

Fuentes y Referencias

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