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Contaminación

Gases de efecto invernadero: el calentamiento global compromete la vida en nuestro planeta

Gases de efecto invernadero

La vida en el planeta Tierra depende de la energía recibida del Sol. Casi el 50% de la luz que llega a la atmósfera terrestre pasa a través del aire y de las nubes hasta llegar a la superficie, donde es absorbida y posteriormente irradiada de nuevo en forma de ondas infrarrojas (calor).

El 90% de ese calor es absorbido por los denominados gases de efecto invernadero (GEI) y devuelto hacia la superficie, donde recibe ayuda para su calentamiento hasta una temperatura media de 15ºCelsius, perfecta para la vida. Este proceso es el conocido como efecto invernadero.

Cuáles son los gases de efecto invernadero

Antes que nada y tras esta sencilla explicación inicial queremos dar respuesta a la pregunta de qué son los gases de efecto invernadero exactamente. Pues bien, reciben esta denominación los gases que forman parte de la atmósfera de modo natural y antropogénico (emitidos por la actividad humana).

La característica común de todos ellos es que permiten que la luz procedente del Sol atraviese la atmósfera, pero sin dejar salir una parte de la radiación infrarroja rebotada por la Tierra, provocando así el efecto invernadero y calentando el aire.

Los principales GEI son:

Vapor de agua. Es el más abundante y su funcionamiento es el de un gas que se comporta en retroalimentación con el clima, es decir, a mayor temperatura atmosférica, más vapor, más nubes y más lluvias

Dióxido de carbono (CO2). Un componente de la atmósfera fundamental, aunque menor. Es liberado en procesos naturales como la respiración y en erupciones volcánicas.

También se libera CO2 a través de actividades que tienen que ver con la intervención humana, como puede ser la quema de combustibles fósiles, la desforestación  o el cambio en el uso de suelos. Desde el comienzo de la Revolución Industrial la concentración de dióxido de carbono no ha hecho sino aumentar

Metano (CH4). Un gas hidrocarburo cuyo origen es natural y que resulta de las actividades humanas, entre las que se encuentran la descomposición de rellenos sanitarios, la agricultura (en particular el cultivo de arroz), la digestión de los rumiantes y el manejo de los desechos de ganado y los animales de producción. Se trata de un gas más activo que el CO2, pero menos abundante.

Óxido Nitroso (N2O). Un gas que se produce primordialmente mediante el uso masivo de fertilizantes nitrogenados en la agricultura intensiva. Otras fuentes que lo producen son las centrales térmicas, los tubos de escape de los automóviles y los motores de aviones, la fabricación de nylon y ácido nítrico y la quema de biomasa.

Clorofluorocarbonos (CFC). Unos compuestos químicos artificiales con presencia en pequeñas concentraciones en la atmósfera pero que en su efecto invernadero son extremadamente potentes. Cuentan con multitud de usos industriales en sistemas de refrigeración, como componentes de aerosoles, en producción de aluminio y como aislantes eléctricos, entre otros.

Ozono troposférico (O3). Otro gas originado a partir de la quema de fuentes de energía contaminantes.

Llegados a este punto ya conocemos la relación y qué actividades humanas producen GEI. Pasemos ahora a analizar la siguiente cuestión.

Cuáles son los gases de efecto invernadero

Por qué son tan nocivos los GEI

En pequeñas cantidades, estos gases no solo no son perjudiciales sino que son beneficiosos para la Tierra, pues sin ellos la temperatura del planeta rondaría los -18º. El problema se presenta a partir de la desmesurada emisión de los mismos a la atmósfera, circunstancia que está provocando que, año tras año, se acentúe el temido efecto invernadero que termine por calentar el planeta.

Aproximadamente el  60% del metano existente en la atmósfera es fruto de las actividades humanas. No obstante, el mayor responsable del calentamiento global es el dióxido de carbono, que supone el 80% del total de las emisiones de GEI.

En cuanto a la más fuente más conocida, no es otra que la mencionada quema de combustibles fósiles, bien sea para promover el funcionamiento de los automóviles, el calentamiento de los hogares o la producción de electricidad.

Recientes estudios apuntan gravísimas consecuencias para la madre Tierra: desde subida del nivel del mar hasta el retroceso de glaciares, pasando por la desaparición de pueblos costeros, la de multitud de especies o la desertificación.

Los expertos indican que es de vital importancia reducir las emisiones de los gases que estamos analizando si queremos conservar el planeta tal y como lo conocemos. Esta medida pasa por la sustitución del modelo energético basado en las energías tradicionales por las conocidas como energías alternativas o renovables, entre las que sobresalen la energía solar, la eólica o la mareomotriz.

No en vano, a pesar de que hay quien argumenta que a lo largo de la historia de nuestro planeta ya han existido períodos sujetos a intensos períodos de cambio climático, pasando de períodos glaciares a interglaciares (como en el que nos encontramos ahora), lo cierto es que podemos indicar una diferencia fundamental.

De hecho, la diferencia de lo que hoy sucede en relación a lo que ha venido sucediendo a lo largo de la historia es que se está forzando el cambio en un período muy corto de tiempo, pues no está produciéndose de modo natural, sino que está siendo provocado por un incremento de los gases de efecto invernadero que proceden de las actividades humanas.

Gases de efecto invernadero

Otros elementos contaminantes (también puedes verlos en la portada):

Explicación en vídeo de cuales son los principales gases de efectos invernadero

Fuentes y Referencias

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