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Contaminación

Contaminación lumínica: la causante del cielo sin estrellas

Contaminación lumínica

¿Te ha pasado en alguna ocasión que mientras das un agradable paseo nocturno, te paras para observar el cielo y únicamente vislumbras una o dos estrellas? ¿Dónde están esos preciosos mantos estrellados de las películas?

Dirigir la mirada al cielo y no ver apenas estrellas está relacionado con que el lugar en el que te encuentras está sufriendo las consecuencias de la denominada contaminación lumínica, que te va a impedir contemplar estos maravillosos astros.

Qué es la contaminación lumínica

La definición de contaminación lumínica se corresponde con el brillo del cielo nocturno que genera un alumbrado de mala calidad de cada una de las ciudades, ya sean desarrolladas o subdesarrolladas.

Esto se traduce en que estamos enviando la luz hacia arriba en lugar de enviarla hacia el suelo, que es donde se necesita realmente.

Así, nos dedicamos a alumbrar el cielo, medida que hace que derrochemos nuestro dinero al tiempo que abusamos de los recursos naturales, dañamos el hábitat de los animales nocturnos y migratorios y nos privamos de la fantástica posibilidad de deleitarnos con un cielo estrellado.

No en vano, a medida que la contaminación que nos ocupa aparece, disminuye progresivamente la visibilidad de los cuerpos celestes, susceptible de empeorar con las intensidades de la luz, los malos usos y los alumbrados de pésima calidad. Lo habitual es que se perciba en las zonas urbanas, suburbanas o industriales.

Contaminación lumínica

Cómo se produce la contaminación por exceso de luz residual

Entre las principales causas de la contaminación lumínica se encuentran:

La utilización de luminarias. Las fuentes luminiscentes causantes de este tipo de contaminación pueden ser farolas y focos, entre otros elementos que proporcionan luz. Dichos elementos provocan luz de mala calidad con su reflejo hacia el firmamento,  dada la colocación no favorable

Las zonas de elevada iluminación. Las zonas que disponen de una luminosidad demasiado elevada hacen que las que se encuentren a su alrededor simulen la intensidad, creando una reacción en cadena que empeore las condiciones según se vaya incrementando el número de luces.

Por su parte, la mala iluminación de las ciudades genera más falta de luz natural conforme sea más intensa, lo que ocurre dada la reflexión que transmite hacia el suelo y hacia otro tipo de objetos.

El problema se acrecienta  cuando la inadecuada ubicación empieza a darse en la totalidad de las fuentes de iluminación, observándose sus consecuencias poco a poco en el cielo.

La falta de sensibilidad. Las personas que no desarrollan una conciencia ecológica, carecen de la sensibilidad en orden a tomar las medidas precisas para frenar el inexorable avance de un problema que hoy genera secuelas en todos los hábitats.

Consecuencias de esta contaminación y beneficios de reducirla

Entre las principales consecuencias de la contaminación que estamos analizando destacan:

  • El desperdicio de energía y recursos económicos. Un ejemplo serían las farolas de tipo globo que hacen que se pierda en dirección al cielo más del 50% de la energía consumida
  • El deslumbramiento de conductores y peatones de avanzada edad que va en contra de las normas de seguridad vial
  • Los efectos contaminantes que ocasionan los residuos tóxicos de las lámparas utilizadas (principalmente las de vapor de mercurio)
  • La indeseable contribución al cambio climático y a la generación de residuos mientras dure la producción de ese exceso de energía (dióxidos de carbono, sustancias radiactivas, lluvia ácida, etc.)
  • La pérdida de visibilidad del cielo nocturno
  • La alteración en los ciclos de distintas especies animales, sobre todo de las aves

Entre los beneficios de la reducción de la contaminación lumínica sobresalen:

  • El ahorro energético, que conlleva la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero
  • La contribución a proteger el medio ambiente, debido a la menor perturbación de los ecosistemas naturales y de los procesos realizados por los animales y plantas que los habitan
  • El logro de una conducción más segura, en la medida que se reducen los deslumbramientos, mejorando también el tráfico aéreo
  • La ayuda al trabajo de los observatorios astronómicos
  • La mejora de la convivencia, al evitar a los ciudadanos las molestias relacionadas con resplandores y excesiva iluminación

Cabe destacar la extrema importancia de la protección del cielo, como se establece en la Declaración Universal de los Derechos de las Futuras Generaciones de la UNESCO en la que se recoge que “Las personas de las futuras generaciones tienen derecho a una Tierra indemne y no contaminada, incluyendo el derecho a un cielo puro”.

Cómo se produce la contaminación por exceso de luz residual

Soluciones para evitar la contaminación procedente de la luz artificial

Las soluciones más viables en aras de lograr la pureza del cielo son:

  • La adecuación de los niveles de contaminación a las recomendaciones internacionales dadas a día de hoy
  • La progresiva sustitución de las lámparas de mercurio por las de sodio (farolas de color naranja) que contaminan y consumen menos, a igualdad de iluminación
  • La utilización de diseños con pantallas que no dispersen la luz hacia arriba. Un ejemplo sería el hacer opaca la mitad superior de las farolas de globo, evitando los modelos en los que la bombilla sobresalga por debajo de la horizontal
  • El encendido de la iluminación de fachadas y monumentos solo en determinadas horas. La luz ha de ir de arriba hacia abajo y no al contrario
  • La situación de farolas que eviten los obstáculos que impidan la óptima iluminación de las calles, como las ramas de los árboles
  • La aprobación de una legislación a nivel regional sobre eficiencia y ahorro energético

Otros tipos de contaminación muy comunes:

Vídeo documental sobre la contaminación lumínica

Fuentes y Referencias

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